El obispo de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, Monseñor Jesús Castro Marte, hizo un llamado a los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) frente a lo que considera un intento de manipulación por parte de grupos foráneos con influencia en sectores nacionales, en torno al artículo 37 de la Constitución Dominicana, que consagra la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte.
Entrevistado por el periodista Federico Méndez en el programa Esferas de Poder, transmitido por RNN Canal 27, el prelado calificó como “innegociable” la protección de la vida humana y advirtió que modificar ese principio sería un atentado contra la dignidad y el mandato legal vigente.
“Hay muchas cosas por las que se puede luchar en el país, pero querer cambiar el artículo 37 de nuestra Constitución es anticonstitucional. Quien lea lo mínimo de derecho descubrirá que esos grupos están equivocados”, expresó.
Castro Marte exhortó a los jueces del TC a actuar con prudencia y sensatez, evitando dejarse impresionar por teorías y manipulaciones que, según dijo, buscan objetivos contrarios a la vida humana. “El niño que está en el vientre crea derechos y hay que respetarlo”, enfatizó.
El obispo cuestionó que, después de dos décadas, se pretenda llevar al TC la discusión sobre ese artículo, cuando el nuevo Código Penal entrará en vigencia en agosto. “Que no toquen ni una tilde de esa Constitución sin necesidad, porque no es un instrumento que se cambia como una máquina de un vehículo”, advirtió.
Asimismo, lamentó que en el país se produzcan hechos de violencia que afectan a mujeres y generan muertes de personas nobles y preparadas en el campo moral. Consideró “escandaloso” el número de feminicidios registrados en lo que va de año y llamó a revisar las estrategias para reducir la violencia.
“El mundo es muy violento y tenemos que educarnos en el amor. No basta con el conocimiento tecnológico o industrial, necesitamos construir una fortaleza moral”, sostuvo.
Castro Marte abogó por una construcción social basada en la convivencia pacífica, el respeto recíproco y la responsabilidad ética y moral, como pilares para fortalecer la sociedad dominicana.

