Nizao, desde san José de Ocoa hasta su desembocadura cerca de Baní, a unos 20 kilómetros, ha sido objeto de una depredación increíble con la extracción de materiales, arena y piedras que se usan como material básico para la construcción.
Están extrayendo los sedimentos del embalse de la presa de Valdesia, flotillas de camiones de volteos están arrasando con ese material árido acumulado por el arrastre de las aguas del rio Nizao, que en permanente fluir lleva esas aguas al mar Caribe. Ahora se trata de disminuirle la presencia de ese sedimento por medios mecánicos, y decenas de vehículos pesados están maniobrando en su cauce original para extraerle parte de los millones de metros cúbicos de agregados arrastrados por el agua.
En aquella ocasión también se construía la presa de Tavera para atajar las aguas del río Yaque del Norte en una acción conjunta que el presidente Balaguer emprendió por encima de la opinión de profesionales que dudaban que ambos proyectos llegarían a buen término, y, sorpresa, para el país vio cómo se completaban las obras y se daba inicio a otras grandes presas que habían sido el sueño de profesionales que conocían desde los tiempos del centenario de la independencia.
Después de Valdesia y Tavera la ciudadanía se acostumbró a ver y leer de como nuevas presas estaban en ejecución bajo los lineamientos del presidente Balaguer, de manera que el agua de los ríos dominicanos no iban a perderse en el mar.
Ya solo quedan como sitios de presas de tamaño regular en el este, que con poco volumen pueden desempeñar una buena labor de control de avenidas para abastecer el agua que necesitan para el desarrollo turístico de la zona que ya presiona para conseguir el agua que necesitan en sus instalaciones que le dan prosperidad a esa zona este que estaba abandonada y después de lo de Punta Cana todo el mundo está atento a lo que hagan los Rainieri y otros empresarios para llevar desarrollo humano y material que hace 30 años era una zona para potreros y bayahonda para los aventureros que soñaban ver un cambio.
Ya el cambio se ve en el este y el avance es notable que hasta aquella y horrible desembocadura del río Coco se ha convertido en la playa de Nueva Romana, se cambió la perspectiva de lo que era un proyecto fallido en algo atractivo para los visitantes y potenciales propietarios que de esa manera tienen cercano a la capital otro sitio para disfrutar de las aguas del mar Caribe en un área con todas las facilidades modernas ofrecidas en un ambiente seguro.
La protección del río Nizao es una acción del país para proteger a un río que posee características muy peculiares por su caudal que se ha visto cómo garantiza el agua para el riego en la zona de Baní y toda la superficie al sureste de esa población que desde hacía décadas que soñaba con ver las aguas del Nizao aprovechadas para darle riqueza a una población que siempre ha vivido contando con sus recursos naturales de un río que le aporta lo necesario para vivir y no solo a Baní, sino que San Cristóbal la recibe su cuota de beneficios de un río que la naturaleza colocó en esa zona como lo hizo con los dos Yaque y el Artibonito.

