Al momento de escribir este artículo, no se habían anunciado las medidas económicas adoptadas por el gobierno del presidente Luis Abinader para enfrentar la situación que vive el mundo a consecuencias de la absurda guerra iniciada por los EE. UU. e Israel contra Irán bajo el pretexto de que esta última nación tenía el propósito de producir armas nucleares para atentar contra las citadas naciones.
Ante el recrudecimiento del conflicto armado y cierre total del estrecho de Ormuz, es justo que los países afectados por las consecuencias económicas que gravitan sobre el mundo, adopten medidas de amortiguamiento a favor de los sectores más desposeídos de la sociedad que son, generalmente, los que terminan pagando los platos rotos.
Estamos ante una situación muy delicada que conlleva el sacrificio de todos y, en especial, la comprensión y desprendimiento de los sectores económicos más pudientes y de los burócratas y legisladores que gozan de privilegios y exoneraciones que lastiman los sentimientos de profesionales y personas de trabajo que sufren, con impotencia, la subida del costo de la vida.
Que Dios ilumine la conciencia de gobernantes y poderosos para que sacrifiquen parte de sus privilegios a favor de los sectores a los cuales ya no se les puede pedir más sacrificios.

