El psicólogo Marcel Santos explicó que la combinación de factores como el calor extremo, la precariedad económica y el aumento en los precios de la canasta básica está generando un clima de tensión social que se refleja en la conducta de las personas en las calles.
Según el especialista, estas condiciones provocan que los ciudadanos conduzcan más a la defensiva y con nerviosismo, lo que incrementa la posibilidad de accidentes de tránsito y conflictos entre conductores. “La gente anda incómoda, alterada, y eso se traduce en más choques y discusiones”, señaló.
Persona con calor
Santos advirtió que la presión económica también impacta directamente en las relaciones de pareja, donde muchas mujeres buscan estabilidad en medio de la crisis, mientras que algunos hombres se sienten desplazados, lo que genera conflictos adicionales en el ámbito familiar.
El psicólogo subrayó que en una sociedad marcada por el ego y la percepción de masculinidad vinculada al dinero y la virilidad, estas tensiones se agravan, creando un caldo de cultivo para la violencia y la inestabilidad emocional.
Finalmente, Santos llamó a reconocer estas realidades como parte de los problemas sociales que afectan al país y a trabajar en soluciones que integren apoyo psicológico, políticas públicas de bienestar y medidas de prevención para reducir el impacto de la crisis en la convivencia ciudadana.

