El derecho al voto femenino en República Dominicana fue el resultado de décadas de lucha social, política y cultural encabezada por mujeres que se negaron a permanecer al margen de las decisiones nacionales. Desde principios del siglo XX, figuras como Abigail Mejía, Delia Weber y las integrantes del Club Nosotras impulsaron campañas de concienciación, conferencias y publicaciones que reclamaban igualdad ciudadana.
La resistencia inicial fue fuerte. En un país marcado por estructuras patriarcales y por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, la idea de que las mujeres participaran en elecciones era vista como una amenaza al orden establecido. Sin embargo, la presión de los movimientos feministas, sumada a los cambios internacionales tras la Segunda Guerra Mundial y la influencia de organismos como la ONU, abrió un espacio para el debate.
La resistencia inicial fue fuerte. En un país marcado por estructuras patriarcales y por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo,
En 1942, bajo el régimen de Trujillo, se promulgó la Ley Electoral que reconoció el derecho al voto de las mujeres. Aunque el contexto político estaba controlado por el dictador, el hecho marcó un hito histórico: por primera vez las dominicanas podían acudir a las urnas y ejercer su ciudadanía plena. Ese año participaron en las elecciones legislativas, convirtiéndose en protagonistas de un proceso que hasta entonces les había sido negado.
El sufragio femenino no solo significó un avance legal, sino también un cambio cultural. Las mujeres comenzaron a ocupar espacios en la vida pública, a organizarse en partidos políticos y a reclamar políticas que atendieran sus necesidades.

