Para don Pepín Corripio, República Dominicana no fue simplemente un destino migratorio. Fue una plataforma de crecimiento.
Reitera algo que muchos extranjeros entrevistados en la primera temporada de Migrantes han señalado: este país recibió a los inmigrantes como propios.
“Los españoles y los dominicanos se llevaron como si no fueran extranjeros. Aquí no hubo ese tipo de discriminación que hubo en otros países. La mayoría de los españoles hicieron familia aquí. La República Dominicana es el paraíso para los inmigrantes que han venido aquí”, afirma de manera categórica.
Sobre el aporte de los inmigrantes españoles a República Dominicana, dice que aportaron sangre, afecto y aprecio a este país.
“Muchos dicen que se hicieron ricos aquí, pero también ayudaron a construir el país. Los edificios no se los lleva nadie; se quedaron en República Dominicana”, enfatiza
La clave del éxito: las personas
Con trabajo y disciplina, el Grupo Corripio creció hasta convertirse en uno de los conglomerados empresariales más importantes de República Dominicana, con más de 12,000 empleados y presencia en múltiples sectores de la economía dominicana.
Pero don Pepín insiste en que el éxito nunca es individual. “No hay actos de éxito solos. Siempre hay mucha gente colaborando”, asegura.
Su filosofía empresarial incluye algo poco común: compartir beneficios y tratar a los empleados como parte de una gran familia.
Fotos y recuerdos.
Hay trabajadores con más de 50 años dentro del grupo empresarial.
Para él, el liderazgo se basa en el carácter y la actitud. Observa detalles mínimos en las entrevistas laborales: cómo camina una persona, qué pregunta primero y cuál es su actitud hacia el trabajo.
“Si alguien entra arrastrando los pies, ya está descartado. Si no tiene ánimo para levantar los pies, menos ánimo va a tener para trabajar. Si lo primero que pregunta es cuánto es el sueldo, no conviene. Está pensando en ganarse cien pesos más al mes, no en ganarse un millón más al año. El que quiere progresar pregunta qué trabajo va a hacer”, indica.
Recuerda una anécdota que lo marcó: una aspirante al puesto de secretaria le dijo que su meta era “hacerse indispensable”.
Para él, esa frase lo decía todo. La contrató. Y aún hoy sigue formando parte del Grupo Corripio.
Disciplina hasta los 90
Hoy 12 de marzo, don Pepín Corripio celebra 92 años de vida.
A pesar de sus más de nueve décadas, mantiene rutinas de ejercicio, lectura constante y jornadas activas.
Comenzó a correr en los años sesenta y convirtió el ejercicio en un hábito diario.
Se mantiene mentalmente activo: revisa cifras, toma decisiones y escribe notas en pequeños papeles adhesivos que organiza en una parte muy particular de su casa que ha convertido en oficina: la cocina.
Don Pepín consulta y escucha, pero no delega la responsabilidad del pensamiento.
Reconocimientos
Miembro de importantes espacios culturales y empresariales, don Pepín ha compartido escenarios con líderes internacionales y figuras de la realeza española.
Un recorrido impensable para aquel niño que llegó en tercera clase. Sin embargo, su relato siempre vuelve al mismo punto: nada hubiera sido posible sin la República Dominicana, país al que dice deberle todo.
“Nosotros unimos el destino de nuestra familia al destino del país”, afirma.
La cosecha
Don Pepín Corripio se define como parte de la “época de la cosecha”. Sus padres sembraron con sacrificio. Él recogió, multiplicó y expandió. Su historia no es solo empresarial. Es una lección sobre inmigración, trabajo, carácter, gratitud y valores.
La historia de este inmigrante icónico, que el equipo de Migrantes se honra en contar, es también una afirmación poderosa: la República Dominicana es una nación solidaria que acoge y que durante décadas ha sido tierra de oportunidades para quienes, como la familia Corripio, supieron aprovecharlas.

