¿Tiene RD una Identidad Falsificada?

Por: Rubén Moreta

La identidad dominicana es el resultado de la mezcla étnica y cultural aborigen, hispánica y africana.  Durante los últimos quinientos veintisiete años, los elementos de esas culturas se fueron fusionando hasta configurar el sujeto dominicano actual. 

Las élites se han encargado de solo acentuar los perfiles hispánicos de nuestro pueblo, imponiendo una perspectiva hispanófila como nuestro sello identitario.

El exterminio de la población aborigen llevado a cabo por los conquistadores españoles a partir del 1492, hizo desaparecer físicamente a los nativos en menos de setenta años.  Pero sobreviven aspectos muy importantes de su herencia cultural, como palabras, técnicas agrícolas, nombres de lugares, monumentos arquitectónicos, rituales, uso del tabaco y una rica gastronomía utilizando alimentos prehispánicos como yuca, guayaba, guanábana, piña, lechosa, yautía, batata, maní, maíz, ñame, mamón, caimito, jagua, jobo, ajíes, entre otros.

Alumbrada nuestra independencia política en la mitad del siglo antepasado, las elites dominantes se empeñaron en borrar los elementos indígenas y africanos de la identidad dominicana, y solo resaltan los perfiles ibéricos impuestos con la cruenta conquista.  La negritud ha pasado a ser, lo he escrito antes, una herencia incómoda en República Dominicana,

Como nuestra separación política fue de la República de Haití, tras veintidós años de ocupación (1822-1844), las élites han establecido una frontera cultural absoluta y una diferenciación pétrea entre ambos pueblos, no obstante, su mismo origen.  Manipulando y tergiversando la historia, han querido negar que durante los siglos XV, XVI, XVII y una parte del XVIII, ambos pueblos –Haití y República Dominicana- tienen un tronco común.

El colmo del sesgo racista de una parte de la intelectualidad nacional es pretender falsificar nuestra identidad, queriendo borrar la afro descendencia del pueblo dominicano.  Esto se evidencia en que, desde la segunda mitad del siglo XIX, las elites dominicanas abominan de la negritud. 

Si usted observa una pintura de los maestros de la plástica dominicana de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, no encontrará ningún rasgo, símbolo o alegoría de nuestra negritud o de nuestra mezcla racial.

Las élites, a través de los mecanismos de socialización de la cultura, han inoculado en el imaginario social que nuestro color de piel es “indio” y que negros son los haitianos.

Trujillo instrumentalizó el uso de la denominación racial “indio” para ocultar nuestro origen negro y mulato.  Pero hubo un hecho más grave aún: Trujillo, en esa lógica de pretender esconder nuestra negritud, dispuso el exterminio de más de cinco mil haitianos que residían en las regiones norte y sur, para blanquear la raza dominicana.  Vaya absurdo.  

El autor es Profesor UASD.

Facebook Comments

Clientes Arco
Clientes Arco

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

18 − 9 =

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Lee mas