Coronavirus: el cambio y la solución

Por Félix Bautista

El coronavirus es un enemigo microscópico que por el impacto mundial que ha tenido su contagio, las cosas que veíamos como normales hace algunos meses, es posible que en el futuro no funcionen igual.

Según los expertos, cuando disminuyan los efectos de la pandemia y el distanciamiento social termine, es posible que muchos ciudadanos que hoy trabajan desde sus hogares, continúen haciéndolo. Si esta acción se potencia en muchos países del mundo, mucha gente que viven en las grandes ciudades, podrían retornar a sus lugares de origen, lo que cambiaría de manera significativa la vida en las metrópolis, produciéndose una migración inversa, desde las grandes ciudades hacia las regiones, provincias, pueblos y comunidades del interior. Para desarrollar sus labores, solo necesitarían un computador y conexión a internet.

En este escenario, las compañías de tecnologías tendrán un mayor crecimiento, pero otras industrias en las grandes ciudades se verán afectada, tales como los restaurantes, farmacias, supermercados, estaciones de combustible, entre otros. Un ejemplo práctico de esta realidad es que, en la actualidad, se realizan reuniones de trabajo de forma virtual, surtiendo los mismos efectos que si fueran presencial. La diferencia es que, se reduce el gasto de combustible, de comida, de transporte, entre otros, de quienes tenían que desplazarse desde sus hogares hacia los centros de trabajo.

Otro ejemplo práctico de este análisis, es que el Congreso dominicano creó una comisión bicameral para dar seguimiento a las acciones que realiza el Gobierno dominicano para combatir el Covid-19, en el marco de la declaratoria de emergencia prescrita en la Constitución y la Ley. La comisión la conforman más de 20 legisladores, entre senadores y diputados, los cuales residen en distintas provincias y ciudades. De forma virtual realizamos los debates y análisis de los informes, estando cada uno en su lugar de origen. Se cumple con la responsabilidad asignada sin la presencia física de los legisladores, reduciendo considerablemente los gastos y los riesgos de contagio.

Si bien la pandemia surtirá efectos que cambiará muchos aspectos de la forma de vida de las personas, lo cierto es que el virus nos igualó a todos, sin importar el país, el poder, la riqueza, la pobreza, las influencias, las razas, las religiones. Se ha demostrado que la mayor empresa de cualquier persona es la vida.  Como somos iguales, entre todos debemos buscar la mejor solución para combatirla y prevenirla.

Es necesario que la comunidad internacional en su conjunto, asuma la responsabilidad de enfrentar la pandemia, considerando que la presencia del Covid-19 en algún lugar del planeta será un problema para todo el mundo. Por tanto, es impostergable “una estrategia mundial para luchar contra esta enfermedad”, comentó Bill Gates, en un artículo publicado en el periódico El País.

Según Gates, hay tres medidas que los líderes deben tomar. Primero, que los recursos, insumos y equipos (ventiladores, mascarillas, guantes, pruebas diagnósticas, trajes de bio protección) deben ser producidos a gran escala y distribuidos de manera equitativa entre los países, en lugar de que  se imponga la guerra de oferta y demanda, entre las naciones, lo que incrementará la cantidad de fallecidos por falta de insumos y equipos; segundo, que a los responsables de recibir y atender los pacientes afectados por el virus (personal médico), sean a los primeros que se les practiquen las pruebas, para asegurar que estén en condiciones óptimas para desarrollar su labor; y tercero, que se desarrolle una vacuna y que la misma sea considerada como un “bien público mundial”, asequible y accesible para todos.

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