Libertad de conciencia y de cultos

Por: Orbito Rosado Ramírez M.A.

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La constitución de la República Dominicana, del 2010 en su art. 45,  sobre la libertad de conciencia y de cultos, expresa lo siguiente: “El Estado garantiza la libertad de conciencia y de cultos, con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres”.

Al parecer ese artículo está lo suficientemente claro sin tener que ser objeto de interpretación, por lo que no se entiende el reclamo de sectores de la población de querer imponer la lectura de la Biblia en el Metro de Santo Domingo y en las escuelas públicas, convirtiendo en problema y objeto de debate un  tema que nunca ha estado prohibido. Pues de alguna manera desde que el Metro de Santo Domingo se fundó muchos feligreses del cristianismo protestante (evangélicos), han aprovechado la oportunidad de predicar “La Palabra de Dios” sin que nadie se lo impida, de igual manera en las escuelas públicas, dependiendo de la ideología de las autoridades o del maestro o maestra de turno se lee algún texto bíblico y se ora a Dios, sin ningún impedimento.

Pues bien es sabido históricamente, que desde el inicio de la conquista europea de la que fuimos objeto se nos educó e inculcó la creencia cristiana-católica, obviamente porque esa era la religión que profesaban nuestro conquistadores europeos; por lo que no significa esto que sea una creencia religiosa autóctona de los habitantes originarios de esta tierra; sino que poco a poca fue aceptada por imposición, hasta formar parte de la identidad dominicana, y como nuestro prócer Juan Pablo Duarte, ideólogo y fundador de la República Dominicana, era descendiente de españoles, el escudo de la patria lleva en su centro la biblia abierta con el versículo 32,cap.8 del evangelio según San Juan, que dice:  “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre”. Lo cual nos identifica como un país que profesa el cristianismo como religión oficial del Estado dominicano, sin importar cuál sea la denominación (Católicos, Carismáticos, Evangélicos pentecostales o no, Bautistas, Metodistas, Adventistas, en fin todos de la fe cristiana),  independientemente de que por idiosincrasia de la mezcolanza racial que nos dio origen y a la migración poblacional, hayan otros credos de menor cuantía, pero no de menor importancia.

Cada una de esas organizaciones adoran a Dios con pequeñas diferencias en la forma, pero en el fondo es lo mismo y la biblia siempre se ha leído aunque de manera voluntaria, pero de ahí a imponerla por ley se sale del contexto de lo que expresa el art. 45 de nuestra constitución sobre la libertad de cultos. Pues en el Metro de Santo Domingo no sólo se montan los cristianos; como tampoco en las escuelas públicas sólo asisten los hijos de cristianos, asisten además los hijos de ciudadanos que profesan otros credos religiosos como (hindú, musulmán, mahometano, budistas etc.) que también son dominicanos y se les debe respetar sus derechos de cultos y su forma de adorar, dentro del marco jurídico de las buenas costumbres, por lo que lo mejor para todos es que se dé “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” (que la escuela se ocupe de educar y la iglesia de enseñar la biblia y de adorar).

Veamos lo que expresó la Dra. Margarita Cedeño de  Fernández, al participar en el Simposio de Libertad Religiosa del Caribe cuando dijo: “hay quienes piensan que la sociedad se ha desarrollado “a pesar”  de la  religión, cuando en realidad esta ha sido pieza clave en el avance y el progreso de la humanidad sin importar la denominación de que se trate o la deidad a la que se rinda culto, la humanidad ha visto en la religión una vía de avances y crecimiento tanto individual como social y económico”.

Esto lo expresaba  doña Margarita en función de los ataques que se están dando en algunos países dirigidos por políticas dictatoriales y tiránicas con características teocráticas, donde las iglesias de otros credos diferentes al del Estado están siendo maltratadas,  como está pasando en alguna región de la India con las iglesias cristianas y en otros países.  De eso también se expresó el Papa Francisco, en su histórico viaje a los Estado Unidos,  cuando dijo “vivimos en un mundo donde diversas formas de tiranías modernas quieren suprimir la libertad religiosa, por eso, se hace necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto a la dignidad y el derechos de los demás.”

Pues es necesario entender que la libertad de culto es un derecho inherente e inalienable de los seres humanos que se manifiesta en su capacidad de creer o no en Dios y en un cuerpo de doctrinas, dogmas o creencias.

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